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miércoles, 3 de febrero de 2010

Elija: Tabaco o Salud

El humo del tabaco provoca enfermedades en los fumadores pasivos y en este sentido se comienza a tomar conciencia de la posibilidad de litigar por el daño causado frente a los responsables de admitir fumar en los lugares de trabajo o de recreación o en los shopping, bares , restaurantes, aeropuertos, etc. Todo esto, más allá de las normas que regulan, en algunos casos, la utilización de esos espacios para fumadores y no fumadores, las cuales adolecen de real eficacia.
Si tuviéramos que otorgar algún rango de trascendencia a las intervenciones para el control del tabaquismo deberíamos colocar en un privilegiado primer lugar a la prevención primaria. Sabemos que las sociedades políticas se comportan hipócritamente ante el conocimiento de la acción nociva, inequívocamente demostrada, por el fumar activo o pasivo sobre la salud del ser humano. Es evidente que el esfuerzo más redituable en términos de costo-beneficio es el de fortalecer un comportamiento natural que existe en el niño antes de la adolescencia para evitar que se incorpore a las víctimas de esta adicción.


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