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sábado, 10 de abril de 2010

Colectividades I, Francia, Suiza, España, e Italia.


Los primeros años de la inmigración:
Desde el nacimiento de la República Argentina en 1810 –y aún antes-, aquellos primeros intelectuales fundadores de la nación supieron que la cuestión del desarrollo económico del flamante país estaba estrechamente vinculada con la inmigración (por la escasa cantidad de pobladores nativos del territorio). En los tiempos aún tempestuosos de la Revolución, el 4 de septiembre de 1812 (en la actualidad día del inmigrante), el Triunvirato dicta un decreto donde se explicita la cuestión del doblamiento del país con “individuos de todas las naciones y (…) sus familias” como una cuestión de Estado. Sin embargo, aunque esta y otras leyes de la época atrajeron a algunos contingentes, la llamada “inmigración espontánea” resultaba insuficiente. Durante aquella década de 1820, Bernardino Rivadavia se dedicó a estimular la inmigración más activamente mediante la contratación directa o por medio de convenios con empresarios; lo que redundó en el arribo de contingentes de ingleses, suizos, escoceses, irlandeses, suecos y alemanes. En 1824 se suma a esto la creación de la primera Comisión de Inmigrantes y la primera “casa” para inmigrantes en parte del antiguo convento de los Recoletos (actual barrio de la Recoleta), que junto con la Chacarita de los Colegiales, funcionaron unos 10 años como asilos.
Durante el rosismo, la política estatal de fomento de la inmigración se interrumpió, lo que no impidió que continuara por iniciativa privada, captando alrededor de 80 mil inmigrantes de diversos orígenes (con predominio de franceses e ingleses).

Volante filatélico Nº 932

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