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sábado, 26 de junio de 2010

El drogadicto es un enfermo

A diferencia de la mayoría de las enfermedades, el sujeto adicto, no reconoce que está enfermo, no tiene conciencia de estarlo. Si lo hace es tras pacientes y prolongados esfuerzos de quienes procuran orientarlo. En principio su sintomatología es distónica para los otros: su familia, sus conocidos bien intencionados, la sociedad.
Adicto no se nace, se hace. Causas específicas inscriptas en su historia vital determinan su padecer.
La drogadependencia es un efecto, es el signo físico, visible, de una dolencia intrapsíquica, del alma. Lo que radicalmente perturba al sujeto no es la droga, sino aquella disposición de su personalidad por la cual no puede dejar de drogarse.

Reconstituir y promover las condiciones para su expresión en un diálogo, es ayudar al adicto, también lo es para la prevención de drogas.
Si la droga viene a ocupar el lugar de las palabras, ¿no es acaso que debemos darle a las palabras su lugar en el diálogo?

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