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sábado, 11 de septiembre de 2010

Día del Maestro


El día del maestro es un día muy importante para todos nosotros. Es el día en el que recordamos a Domingo Faustino Sarmiento, el “gran maestro argentino”. Su ideal era la educación de la gente de nuestro país, lo cual le dedicó la mayor parte de su vida. Para él era un honor ser maestro, porque entendía que no hay felicidad más grande que la de enseñar a los demás a leer, a escribir y a conocer el mundo que los rodea, para vivirlo y comprenderlo.
Por suerte esta vocación no termina con la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, sino que sigue creciendo en todos los maestros argentinos que como él, aman la educación y dedican muchas horas de su vida a sus alumnos.
Ser maestro es un desafío que necesita del fervor diario y no del desencanto fugaz. Es transmitir los conocimientos, con sencillez y profundidad, sin posturas complicadas ni superficiales, es llegar cada día a la escuela, feliz de oir los roces del guardapolvo blanco, olvidándose de los problemas personales.
Es corregir con dulzura y acariciar con las manos y la mirada, las cabecitas despeinadas de tanto jugar y correr.
Ser maestro es hacer del aula un lugar cómodo, dinámico, cargado de cooperación y solidaridad, donde la armonía y la aceptación del otro digan presente todos los días.
Se es maestro por vocación, por una entrega silenciosa pero llena de entusiasmo.
Se es maestro porque se lleva adentro un incansable deseo de poner a disposición de cada chico que se acerca a las aulas, un gran bagaje de pequeñas sabidurías, que ayudan a conocer el mundo para poder vivir en el.
Por todas estas actitudes, todos los maestros merecen un recuerdo en esta vocación del gran maestro argentino, Domingo Faustino Sarmiento, iniciador de esta profesión tan digna, como es la de ser maestro.

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