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lunes, 11 de octubre de 2010

Cuando quisieron acabar con el AMOR

En un día común como cualquier otro, el odio, convocó a los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, a una reunión entre ellos para realizar sus malévolas intenciones.
Se pasaron el dato otros invitados y todos los sentimientos negativos del mundo acudieron al llamado haciendo una reunión de gran tamaño.
El plena reunión el Odio habló en alta voz: “los he reunido aquí porque es necesario para nuestro éxito, matar a alguien”.
Los asistentes escucharon atentos ya que nadie desea que el Odio sea su adversario, ya que siempre está contra alguien, pero, si estaban asombrados y se preguntaban porqué el odio necesitaba ayuda.
¡Deseo que muera el Amor!, necesito voluntarios, dijo. Entonces, asintieron con gestos y sonrisas, ya que muchos también deseaban lo mismo.
Entonces, se puso de pie el Mal Carácter, quien dijo: Yo lo haré, les prometo que pronto el Amor habrá muerto, provocaré discordia y rabia insoportable”, ya sabrán de mi. Al cabo de varios meses se reunieron otra vez y al escuchar el informe del Mal Carácter quedaron decepcionados. Lo siento, decía, mientras se retorcía con su Mal Carácter, pero cada vez que yo ponía problemas, el Amor los superaba y me vencía.
Entonces, se ofreció la Ambición que todos los hombres tienen y jactándose de su negatividad dijo: Desviaré al Amor hacia el deseo por las posesiones, el dinero y por el poder. Eso es irresistible. La Ambición atacó con todo su poder, casi nadie se le había resistido en toda la historia de la humanidad, por lo que se éxito sería seguro. Pero, el Amor, aunque herido, resistió y venció a la Ambición.
El Odio aumentó su furia por el fracaso de sus colegas, y esta vez decidió enviar a los Celos, quienes tramaron engaños, celadas, trampas a fin de matar al Amor. Los celos, cuando se incrementan pueden ser asesinos. Pero el Amor una vez más, aunque muy dolido, perdonó, sacó la oscuridad y la negatividad y volvió a vencer.
El tiempo siguió pasando, el Odio siguió en su cruenta lucha enviando a todos los males tales como: la Frialdad, egoísmo, La Indiferencia, la Pobreza, La Enfermedad, Malidicencia y a todos los que tenía a la mano, que fracasaron ya que la fuerza del Amor y su recuperación, siempre se imponían sobre todos los males.
El Odio casi convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: No queda más que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto, de un oscuro rincón del salón se levantó un sentimiento más oculto y con aspecto fúnebre como el de la muerte: “Yo matare el Amor”, dijo con mucha seguridad. He estado callado, porqué esa es una de mis características, agregó.
Todos miraban asombrados al irreverente y dudaban de su poder ya que ninguno había podido. El Odio dijo: ve y cumple tu palabra.
Pasó no mucho tiempo, cuando el Odio estaba orgulloso y volvió a convocar a todos los males y comunicar la noticia: EL AMOR HABIA MUERTO.
Todos estaban rebosantes dentro de sus retorcidas mentes, pero a la vez muy sorprendidos. Entonces el sentimiento callado y de aspecto fúnebre, habló: Ahí tienen al Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.
Aguarda un momento dijo el Odio, ¿Cómo en tan poco tiempo lo eliminaste?, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?
El sentimiento desconocido levantó por primera vez su terrible rostro y dijo:
SOY LA RUTINA.
Las rutinas, son la automatización de los sentimientos y al automatizarse los sentimientos éstos desaparecen. Siempre debe buscarse los cambios, la innovación, el descubrimiento de nuevas cosas en cada uno de nosotros.
Inclusive en el aspecto del marketing comercial, todos los productos que no innovan, desaparecen. Lo único constante en este mundo es el cambio.

El acabar el amor, es acabar con la naturaleza de la especie humana.
La rutina, es la que lleva del amor hacia el odio o cualquiera de los males y amigos del odio.

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